Con el eje “Prácticas artísticas educativas para abrir diálogos interdisciplinarios”, Laura Percaz y Paula Fernández fueron las encargadas de trabajar el concepto de curaduría de materiales. Se propuso al docente como curador de sus propios materiales y como artesano de sus propias clases.

El pasado miércoles 4 de octubre se llevó a cabo en el Auditorio Presidente Perón, de la Ciudad de las Artes, el quinto congreso “Rondó de experiencias en la voz de estudiantes y docentes”, organizado por la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Provincial de Córdoba, bajo el eje “Prácticas artísticas educativas para abrir diálogos interdisciplinarios. El docente como curador de materiales didácticos”, el cual contó con la participación de Laura Percaz, secretaria de Organización Institucional del ISEP, y de Paula Fernández, coordinadora del Área de Producción de Materiales Educativos en Línea.
Dicho congreso tuvo, como objetivo fundamental, que los y las estudiantes de las carreras de formación docente tomen la palabra y sean los protagonistas al compartir experiencias que recuperen sus trayectorias académicas desde el campo de la formación docente, en articulación con los campos de la formación general y de la formación disciplinar.
Participaron, además, estudiantes y docentes de la Facultad de Educación y Salud (FES) y de la Facultad de Arte y Diseño (FAD) de la Universidad Provincial de Córdoba; conservatorios de música de la ciudad de Río Tercero, Bell Ville, San Francisco y Villa María; docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, especialistas del Instituto de Capacitación e Investigación de los Educadores de Córdoba (ICIEC), de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), y especialistas del ISEP.
Percaz y Fernández fueron las encargadas de trabajar el concepto de curaduría de materiales, desde el cual se propuso al docente como curador de sus propios materiales y como artesano de sus propias clases, siempre en el marco de lo interdisciplinario. “Si pienso una propuesta de música, que tiene algún punto de contacto con, por ejemplo, las matemáticas, la idea es poder acercarme al profesor de matemática y plantear una actividad, una secuencia o un recurso material, pensado de forma interarial, y buscar antecedentes; todo lo que se hace dentro de lo que es una curaduría de materiales, abrir el juego a la pluralidad de voces, pero siempre poniendo en diálogo con colegas de otras disciplinas artísticas”, explicó Fernández.
Luego de la presentación institucional, Percaz y Fernández se adentraron en una serie de interrogantes que el docente se plantea frente a la propuesta de un material educativo. Fernández señaló: “Ante esa serie de preguntas, entramos directamente en uno de los objetos. Y tomamos como ejemplo al Cordobazo para poder ejemplificar no solo el Cordobazo como un hecho histórico desde un material académico, un libro o una pieza de lectura, sino para buscar la sonoridad del paisaje, buscar las huellas que dejó en la ciudad. Se inicia esa búsqueda un poco más específica, pero contemplando diferentes tipos de lenguajes y diferentes tipos de puentes. Nos preguntamos qué otras cosas hubo; surgen voces, sonidos, imágenes que pueden pasar inadvertidas, pero que forman parte y que se pueden sumar a ese recurso. Entonces lo específico también resulta aumentado. Finalmente, hablamos del recorrido por las calles y por los sitios de Córdoba Capital (propuesta de 2019), y cómo se apoyaba con ese material educativo la propuesta formativa”.
Más tarde se profundizó en los conceptos de colección y de curaduría, planteándose la diferencia entre uno y otro. “Cité a tres curadores sobre los que nosotros trabajamos la idea de curaduría y la tomamos como base. Ellos son curadores de arte, pero lo tomamos como un concepto de curaduría más ampliado, expandido. Se trata de Florencia Battiti, Didi-Huberman y Ralph Rugoff. Battiti plantea una narrativa casi literaria; Huberman hace mucho hincapié en el tema del montaje, en las conexiones secretas que se establecen entre elementos completamente diferentes a simple vista, pero que guardan una relación intrínseca unos con otros. Y, finalmente, Rugoff se posa sobre las nuevas narrativas, las nuevas formas”, agregó Fernández.
“Todo eso me lleva a plantear cómo es el proceso desde la curaduría de materiales y desde dónde vamos y hasta dónde llegamos. Ahí se aborda la relación desde el punto inicial del desarrollo con el autor, con los diferentes documentos. Trabajamos en un Drive, de manera colaborativa, interdisciplinariamente. Todos intervenimos sobre esos documentos y luego pasamos a la primera instancia o al primer boceto. Allí caemos en ese espacio de confort, que conocemos y que es más cercano al de colección, al de recopilar o juntar una serie de materiales. Si bien hay una intencionalidad de curaduría, porque se seleccionaron determinados elementos, hay un montaje bastante sencillo y simple. Allí nos planteamos qué otros nexos o conexiones aparecen entre esos elementos, por eso nace el mapa de sitio. Ese mapa de sitio es el que te permite ver esas relaciones y el que te lleva a generar la propuesta más gráfica de interfaz, donde se ve ya más claramente ese tipo de relaciones que son más difíciles que haga el docente solo. Cómo mostrarle que puede hacer una búsqueda más profunda”, cerró la especialista.
Por último, se presentaron los libros digitales del ISEP, pertenecientes a la colección “Pedagogía y Cultura”: Sombra terrible. Sarmiento entre civilización y barbarie, de Javier Trímboli e Ignacio Barbeito; Un acontecimiento escurridizo. El Cordobazo: sentidos en disputa, de Diego García, y La curiosidad por las cosas del mundo. Apuntes sobre la filosofía de Jacques Rancière, de Gabriel D’Iorio.