El seminario “Vidas con banda sonora. Músicas e identidades en la Argentina” propone un recorrido a través de la música folklórica y el rock argentino desde una lectura sobre los procesos sociales y políticos que vieron emerger estos dos estilos. Conversamos con el autor de la propuesta para conocer más sobre sus contenidos.

La música habla de nuestros pueblos. Nos identifica como comunidad y forma parte de la construcción colectiva de nuestra identidad nacional. El seminario “Vidas con banda sonora. Músicas e identidades en la Argentina” propone un acercamiento a las músicas populares que están presentes en nuestras vidas cotidianas y que han comenzado a estudiarse recientemente de modo académico.
La propuesta del seminario pretende acercarse reflexivamente a estos sonidos desde las herramientas que ofrece la sociología de la cultura y sus diferentes autores. Conversamos con Claudio Díaz, autor de la propuesta y especialista en estudios de la cultura musical, sobre el valor de la música en nuestra cultura y la importancia del conocimiento de este arte en los docentes:
¿Cuál es la propuesta de este seminario sobre músicas nacionales?
Claudio Díaz: El seminario busca reflexionar sobre las relaciones de las músicas populares con los procesos sociales y políticos y con los mecanismos sociales de construcción de identidades colectivas. Para ello nos apoyamos en alguna bibliografía especializada, autores como Sergio Pujol y Julio Mendívil, entre otros. El foco está puesto más bien en la audición y el análisis de canciones y videos pertenecientes al rock y al folklore argentinos.
El seminario trabaja con la música folklórica y el rock. ¿Qué lugar ocupan estos dos estilos en la conformación de nuestra identidad nacional?
C.D.: El folklore, desde sus inicios en la década de 1920, tuvo una gran importancia en la definición de una identidad nacional de los argentinos. Aunque no había una predestinación necesaria entre las músicas de raíz criolla y la identidad en términos nacionales. Lo que analizamos en la segunda clase del seminario es el complejo proceso político y social que hizo posible que se consolidara esa relación y se impusiera como si fuera “natural” hacia mediados del siglo XX. Pero también intentamos mostrar todas las contradicciones y disputas que se desarrollaron a lo largo de los años, las transformaciones y los disensos alrededor de esa idea de la identidad nacional.
En el caso del rock, la construcción identitaria -de la que fue centro a partir de mediados de los 60- se dio más bien en términos generacionales que nacionales. Sin embargo, en el proceso de su constitución como campo, y justamente por ser tildado de “extranjerizante” en un principio, el rock argentino fue adquiriendo un fisonomía propia a tal punto de ser conocido, con el tiempo, como “rock nacional”.

El seminario, además, aborda la música entre distintos periodos sociales y políticos de la historia argentina. ¿Cómo podemos caracterizar nuestra música nacional entre periodos de dictadura y democracia?
C.D.: Tanto el rock como el folklore pueden pensarse en una articulación específica con las disputas sociales que caracterizaron a la sociedad argentina. En la cuarta clase del seminario abordamos justamente esa articulación. No es, por supuesto, una relación simple, puesto que, principalmente en el folklore, se fueron desarrollando tendencias que implicaban apropiaciones diferentes -a veces opuestas- de las músicas y danzas de tradición criolla. Apropiaciones desde miradas oligárquicas, como la del nacionalismo cultural, o miradas populares, como la que se dio durante el peronismo; o las apropiaciones que se desarrollaron, principalmente en los 60, desde una cultura política de izquierda.
La dictadura iniciada en 1976 impactó de manera diferente según las distintas corrientes y apropiaciones. En el caso del rock, puede decirse que es hijo de la crisis que se manifestaba en los 60 y que, como expresión juvenil, se convirtió en el centro de una disputa por la forma legítima de concebir la juventud. De hecho, poco a poco se fue convirtiendo en blanco de las tendencias más autoritarias y conservadoras de la sociedad argentina. De tal manera, durante la dictadura fue ocupando el lugar de una suerte de “resistencia” juvenil que le dio su fisonomía más duradera.

Este seminario está destinado a estudiantes de profesorados. ¿Por qué es tan importante que un futuro docente tenga conocimiento sobre la historia musical de nuestro país?
C.D.: El campo de los estudios sobre música popular es de desarrollo reciente porque todavía suele considerarse que se trata de músicas de escaso valor. Sin embargo, se trata de una de las formas de experiencia estética más difundidas en nuestras sociedades. Es una experiencia común para todo el mundo el escuchar esas músicas populares que forman parte, a su vez, de muchas otras experiencias: nos divertimos con ellas, nos acompañan cuando nos entristecemos, están ahí cuando nos enamoramos, cuando reconstruimos nuestra memoria… Por eso decimos que nuestras vidas tienen una banda sonora y se trata de esas músicas que siempre están con nosotros.
Pues bien, un conocimiento reflexivo acerca de esas músicas que, de algún modo, ya conocemos, puede ser importante para acercarnos desde otro lugar a preguntas muy importantes para el ejercicio de la docencia: ¿quiénes somos como sociedad?, ¿de dónde vienen esos relatos identitarios que nos constituyen?, ¿en el marco de qué procesos sociales y políticos se desarrollaron estas músicas con las que aprendemos a nombrarnos, a nombrar el amor, la familia, la generación a la que pertenecemos, la patria con la que nos identificamos?, ¿en qué medida las músicas que escuchamos, cantamos y bailamos nos han constituido como sujetos, incluso como sujetos de una práctica como la docencia?
Sobre el autor del Seminario
Claudio Díaz es licenciado en Letras Modernas, magíster en Sociosemiótica y doctor en Letras. Dirige, desde hace varios años, un equipo que investiga las músicas populares desde una perspectiva sociodiscursiva. Publicó artículos sobre el tema en Argentina, Cuba, Brasil, Venezuela, España y EEUU. Es autor de: “Libro de viajes y extravíos. Un recorrido por el rock argentino”, “Variaciones sobre el Ser Nacional. Una aproximación sociodiscursiva al folklore argentino”, “Fisuras en el sentido. Músicas Populares y Luchas Simbólicas” y “Música y Discurso. Aproximaciones analíticas desde América Latina”.